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19.10.2015 07:00  » 

Asia puede adoptar medidas para afianzar la resiliencia en un contexto de desaceleración económica

 

Fuente: imf.org |

En Asia, el crecimiento se ha moderado pero la región seguirá mostrando mejores resultados que el resto de la economía mundial, según un informe del FMI sobre la economía de Asia publicado el 9 de octubre en Lima, Perú, en el marco de las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Según la actualización del informe sobre las perspectivas económicas regionales para Asia y el Pacífico, Regional Economic Outlook Update, publicado en octubre de 2015, en 2015 y 2016 el crecimiento se moderará ligeramente y se ubicará en un nivel del 5,4%, ajustándose a la evolución internacional (véase el cuadro). “El consumo interno, apuntalado por mercados laborales robustos y el descenso de los precios de la energía, será el principal motor del crecimiento, con el impulso adicional de la recuperación de las economías avanzadas”, afirmó el Director del Departamento de Asia y el Pacífico, Changyong Rhee.

El informe señala asimismo que los efectos de contagio del crecimiento negativo de China al resto de la región quizá sean más fuertes de lo esperado y que las exportaciones siguen rezagadas del crecimiento mundial. Si bien una de las causas es el reequilibrio de la demanda china de importaciones, la debilidad generalizada de la demanda mundial de importaciones es también un factor importante que explica la desaceleración del comercio en Asia.

Es posible que las perspectivas dentro de Asia vuelvan a señalar un crecimiento desigual, incluso entre las economías más grandes. La reorientación de la economía de China hacia el consumo interno continuará, y en 2015 y 2016 se espera un crecimiento del 6,8% y el 6,3% respectivamente (sin cambios con respecto a lo señalado en el informe sobre las Perspectivas de la economía mundial de abril de 2015). No se espera que la perturbación reciente del mercado de renta variable y la modificación del régimen cambiario tengan un efecto sustancial en el crecimiento a corto plazo. No obstante, “las políticas necesarias para abordar las vulnerabilidades y reequilibrar la economía probablemente reduzcan el crecimiento general y, al mismo tiempo, aseguren la sostenibilidad a mediano plazo”, señaló Rhee.

En Japón, se proyecta un repunte del crecimiento, al 0,6% en 2015 y al 1% en 2016, apuntalado por la recuperación del consumo impulsada por el aumento de salarios, así como una leve mejora de la inversión y las exportaciones. Se espera que la demanda interna también se beneficie de la disminución de los precios del petróleo y las materias primas y de la distensión de las políticas del Banco de Japón.

En India, se prevé que la disminución de los precios del petróleo y la fuerte demanda interna impulsen la recuperación económica en curso, con un crecimiento del 7,3% del PIB en 2015, y un aumento al 7,5% en 2016.

Se espera que el crecimiento sea más moderado en las principales economías de la ASEAN en 2015 y 2016, debido a una serie de factores, entre otros, el descenso de los precios de las materias primas (Indonesia y Malasia), la incertidumbre política (Malasia) y el crecimiento más débil de China.

Siguen predominando los riesgos de deterioro

El informe señala riesgos de deterioro para el crecimiento regional, especialmente la posibilidad de una desaceleración más pronunciada en China, así como los efectos de un cambio en la composición de la demanda. Un mayor fortalecimiento del dólar de EE.UU., unido al súbito aumento de las restricciones de las condiciones financieras internacionales y el crecimiento más débil de lo esperado en Japón y muchas de las economías de la región son factores adicionales de riesgo que podrían empañar las perspectivas de crecimiento de Asia. “Un alto nivel de apalancamiento también podría amplificar los shocks, en particular si se produce un aumento pronunciado de las tasas de interés internas al presentarse condiciones financieras más restrictivas en el plano internacional”, afirmó Rhee. La disminución del precio de las materias primas representa otro riesgo de deterioro, con consecuencias adversas para la inversión empresarial en los sectores clave de producción de materias primas, según manifiestan los autores del informe.

Recomendaciones en materia de política económica

“Se debe considerar la aplicación de políticas más expansivas en los casos en que haya margen de maniobra para hacerlo, pero sus contracaras pasarán a primer plano”, señaló Rhee.

Dada la desaceleración reinante en casi toda la región y la difícil coyuntura económica mundial, el informe recomienda adoptar políticas para apuntalar la demanda y, al mismo tiempo, reducir las vulnerabilidades. Se debería considerar la adopción de políticas expansivas, en particular para países que tienen margen de maniobra para hacerlo y donde el descenso del crecimiento tiene un claro componente cíclico y temporal. Pero las políticas se deberían centrar también en fomentar el crecimiento potencial y apuntar a reducir las vulnerabilidades.

Con este fin, el informe recomienda que las reformas estructurales sigan siendo prioritarias para afianzar el crecimiento a mediano plazo mediante la facilitación de la inversión y la creación de empleo y la reducción de las vulnerabilidades a corto plazo. En China, se deberían seguir aplicando reformas para reorientar la economía, abandonando la inversión basada en endeudamiento. Esto incluiría, entre otras medidas, aplicar condiciones de igualdad entre las empresas públicas y el sector privado y mejorar la gestión de las finanzas de los gobiernos locales.

“Un avance firme de la aplicación de las políticas será esencial para ayudar a reducir la incertidumbre en materia de política económica y permitir que se concreten los beneficios de mejora del crecimiento que traen las reformas”, afirmó Rhee. En Japón, es necesario mantener la distensión de la política monetaria y acelerar la aplicación de un programa fiscal concreto a mediano plazo y reformas estructurales (por ejemplo, en los mercados de productos y el mercado laboral). En las economías de frontera, como Vietnam y Mongolia, sigue siendo prioritario aplicar reformas en el sector bancario y las empresas públicas, para mejorar la eficiencia y la asignación del capital, mientras en India se deberán adoptar más medidas para afrontar el arraigado estrangulamiento de la oferta y alcanzar un crecimiento más rápido e inclusivo.

El informe también hace hincapié en las políticas de demanda agregada para impulsar el crecimiento y afianzar la resiliencia. Se debería permitir el pleno funcionamiento de los estabilizadores automáticos, excepto cuando la necesidad de consolidación fiscal resulte más evidente. En las economías con margen de maniobra en materia fiscal, es decir, con bajo nivel de deuda y superávits fiscales ajustados en función del ciclo, se podría aplicar un estímulo fiscal dirigido específicamente a contrarrestar la reducción temporal de la demanda. En otros países, debe continuar la consolidación fiscal gradual, especialmente en los exportadores de materias primas, pero se deberá prestar atención a la composición de cualquier ajuste fiscal.

El análisis presentado en el informe también respalda el uso de la política monetaria para apuntalar la demanda en economías con inflación baja, especialmente donde hay poco margen de maniobra en materia fiscal. Las tasas de interés de política monetaria coinciden a grandes rasgos con las variables fundamentales de algunas de las economías principales de Asia, lo que indica que se podrían reducir si el crecimiento fuera inferior al esperado y surgieran brechas de producto, o que estas se ampliasen. Al mismo tiempo, el menor nivel de los tipos de cambio podría limitar el alcance de la distensión monetaria.

El informe señala también que la política cambiaria y los instrumentos macroprudenciales seguirán siendo importantes para ayudar a gestionar el ajuste externo y afianzar la estabilidad financiera. Los tipos de cambio deberían ser fundamentales para absorber shocks, unidos a un uso sensato de las reservas en divisas para controlar su volatilidad temporal. Asimismo, la intervención en materia cambiaria no debería impedir que se realicen los ajustes necesarios en dichos tipos. Se deberían emplear políticas macroprudenciales para asegurar la estabilidad financiera, y dirigir los esfuerzos al fortalecimiento de los marcos de supervisión y regulación, en particular cuando el ciclo crediticio se revierta.