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09.09.2016 00:00  »  Industria. Se realizó en San Salvador y Concordia la 5ª Escuela Inter

El arroz argentino frente al desafío de cambiar su paradigma de producción

Especialistas de Estados Unidos, Colombia y Venezuela estuvieron en Entre Ríos para capacitar a industriales y trabajadores de la molinería. Con la presencia de William Norris Bond, fundador de Applied Milling Systems.

Fuente: Por: Danilo Lima Fuente: Dos Florines, suplemento de economía y agro de El Diario, de Paraná |

La tradicional “foto de familia” al cierre del encuentro, en Concordia.

2florines El Diario domingo 28 de agosto, 2016

Especialistas de Estados Unidos, Colombia y Venezuela estuvieron en Entre Ríos para capacitar a industriales y trabajadores de la molinería. William Norris Bond, especialista en molienda de arroz, por ejemplo, les dijo que para enfrentar los desafíos que se vienen “la primera cosa y la más difícil que deberán cambiar es su forma de pensar”. El arroz blanco, dentro de un tiempo, será un subproducto, dado que el producto principal de la cadena arrocera será la generación de energía.

La única diferencia que existe entre una compañía y otra es el conocimiento, la energía y la experiencia de sus empleados, todo lo demás pueden tenerlo los competidores contando con recursos financieros. La frase pertenece al estadounidense William Norris Bond, especialista en molienda de arroz, y la dijo ante industriales arroceros de Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay durante la realización de la 5ª Escuela Internacional de Acondicionamiento y Molinería de Arroz que se realizó la semana que terminó en San Salvador y Concordia. Provocativo, Norris Bond pronunció el primero de los “diez mandamientos” de la molinería de arroz: “Recordarás que la molinería de arroz no se trata sólo de arroz; se trata de dinero”.

Con estas afirmaciones, el especialista estadounidense logró de inmediato captar la atención de los industriales arroceros que participaron del encuentro con el objetivo central de capacitarse para enfrentar los desafíos que tiene por delante el sector en la Argentina, y que en Entre Ríos constituye una economía central clave dado que aquí se industrializa la mayor parte del arroz que se produce en el país.

Y al hablar de los desafíos, Norris Bond fue enfático ante los industriales al recordarles que “la primera cosa y la más difícil que deberán cambiar es su forma de pensar”.
El objetivo de Norris Bond fue, claramente, “abrirles la cabeza” a los empresarios participantes del encuentro para que se animen a abordar las transformaciones que el sector arrocero necesita, ante una realidad cada vez más compleja.

La 5ª Escuela Internacional de Acondicionamiento y Molinería de Arroz, organizada por la Cámara de Industriales Arroceros, que preside Federico Gadea, tuvo como fin fortalecer la capacitación para una molienda de arroz sustentable. En el primer día el eje del encuentro fue una jornada práctica en uno de los molinos (ALA) de San Salvador, el principal polo industrial arrocero de la provincia; en el segundo día, en tanto, la actividad se desarrolló en el Centro de Convenciones de Concordia y allí, bajo el lema “Tu molino puede crecer”, disertaron Norris Bond, el venezolano Javier Briceño Rondón y el colombiano Ricardo Ghisays.

Almacenado.
Ricardo Ghisays –colombiano de Barranquilla– es ingeniero agroindustrial y actualmente es el responsable de la Presidencia Comercial y de Tecnología de la firma SuperBrix SA, y es poseedor de una amplia experiencia en el diseño de plantas y las múltiples técnicas de molienda de arroz.

Ghisays, en diálogo con DOS FLORINES, vaticinó de cara al futuro que el arroz blanco, principal producto en la actualidad, será dentro de un tiempo un subproducto dado que el producto central del sector será la generación de energía eléctrica y térmica.

“El arroz blanco va a ser un subproducto. La industria arrocera del mundo, como agroindustria, genera un gran volumen de un subproducto, que es celulósico: la cascarilla de arroz. Eso puede representar, en el caso de las variedades argentinas, hasta el 20% de lo que se paga en arroz al convertirse en biomasa”, explicó el colombiano.
Los arroceros argentinos, en la visión de Ghisays, “tienen hoy la suerte de poder vender la cascarilla a otras industrias, tal el caso de la industria avícola en Entre Ríos, para usarla como cama de pollo. Para el resto del mundo, en cambio, la cascarilla es un dolor de cabeza porque representa un costo grande, en transporte principalmente, para trasladarla a los depósitos públicos de basuras”.

Generar energía.
Ghisays precisó, sobre la base de algunos estudios, que “un 20% de cascarilla contiene la suficiente energía para mover la industria entera del arroz. Es decir que toda agroindustria del arroz perfectamente puede ser autosuficiente en energía eléctrica con ese subproducto. Más que eso: puede vender energía”. Y explicó: “La industria arrocera consume energía para el secado durante 60 días al año, por lo que los 305 días restantes puede vender esa energía a industrias vecinas y a poblaciones. Es un ahorro extraordinario dado que el costo de la energía es el costo número 1 de la industria”.

– ¿Se puede desarrollar esa energía sin apoyo estatal?
– No. Se necesita la bendición de los Estados, de los gobernantes. Apoyar e impulsar la generación de energías alternativas es un tema de voluntad política, por muchas razones. En primer lugar porque la sustentabilidad de la industria y la reducción de los costos significa un mayor ingreso para esa industria. La industria si no consigue aumentar los ingresos por la exportación del producto principal que hoy es el arroz blanco –que mañana será un subproducto–, bien puede conseguir ese mayor ingreso a través de la generación de energía.
Para eso es fundamental que el gobierno nacional y los gobiernos provinciales primero legislen sobre el tema, hagan una ley clara para tener reglas de juego claras, y, seguidamente, instrumenten un sistema de control para la producción de energías renovables. De esa forma el sector arrocero se volverá mucho más competitivo y podrá enfrentar en mejores condiciones a los países productores que compiten por los mismos mercados en la venta del arroz blanco.

– ¿Qué debiera hacer la Argentina para ganar nuevos mercados?
– Para ganar nuevos mercados es fundamental un mayor agregado de valor. La Argentina tiene unas variedades de arroz que en Latinoamérica son muy apetecidas –el arroz blanco, variedad índica, largo fino y largo grueso, por ejemplo–. La materia prima es excepcionalmente buena y puede competir en las mesas de cualquier país del mundo.
Hay países que tradicionalmente tienen en el arroz un plato principalísimo, como por ejemplo naciones del Medio Oriente y de Europa, y son capaces de pagar más por ese producto. Ahora bien, es cierto que la industria arrocera en general debería buscar segmentos de mercado que puedan pagar ese mayor valor agregado. Estoy hablando de los granos partidos, de las mezclas de partidos, como partido o como harina, como materia prima para hacer snack, extrusados, pastas, bebidas de arroz y productos para las industrias de cosméticos. Hay que buscar esos segmentos de mercado.

– La cadena arrocera argentina atraviesa momentos complicados desde el punto de vista de la rentabilidad, ¿qué medidas serían necesarias para superar esta coyuntura?

– Es una pregunta de examen final, es buena. Esas medidas pueden ser diversas de acuerdo a cada país. Entre otros factores habrá que tener en cuenta la estructura de costos y adoptar medidas para reducirlos, desde la siembra, el valor de los arrendamientos, el costo de la mecanización, el precio de las semillas y fertilizantes. Hay que atender primero esa cadena de costos, que significan el 30% de la competitividad del sector.
Luego viene otro 30% que incluye los costos de los centros de acopio, más cuando aumentan los costos de la energía como sucede ahora en la Argentina. Hay que ser más eficientes en el uso de la energía.
El otro 40% restante está en manos de los molineros, en la transformación del arroz, y allí entendemos que Argentina está por encima del estándar internacional, porque está muy bien equipada en maquinarias y tecnologías, y el empresario es muy sagaz y podrá reflexionar muy bien respecto de cómo bajar algunos sobrecostos en la molienda.
Ahora bien: también hay algunas cuestiones de macroeconomía como impuestos de salida, de carreteras, de puertos, y como gremio los arroceros deberán afinar estas cuestiones con el Estado para mejorar la competitividad del país porque la Argentina en materia arrocera tiene una plataforma impresionante que le permite competir de tú a tú con cualquier país del mundo.

– ¿Colombia seguirá comprando arroz argentino?

– Considero que sí. A los colombianos, y a los costeños especialmente, les gusta el arroz y tienen un consumo alto: 36 kilos por habitante por año. La población consume arroz tres veces al día. Con esto quiero decir que Argentina tiene en Colombia a un gran consumidor de arroz, pero tendrá que competir con países productores que vienen abasteciendo arroz a Colombia por los acuerdos de libre comercio que el país tiene firmados, básicamente con Estados Unidos. Pero no hay impedimentos en firmar acuerdos con el Mercosur y con Argentina particularmente.


RECUADRO

Los diez mandamientos en la molinería de arroz


El estadounidense William Norris Bond elaboró los diez mandamientos en la molienda de arroz y los expuso en Entre Ríos Son los siguientes:

1. Recordarás que la molinería de arroz no se trata sólo de arroz; se trata de dinero.

2. No desecharás los frutos de tu trabajo.

3. Recordarás que las personas son más importantes que la maquinaria.

4. Recordarás que haces negocios en un mercado global competitivo.

5. Entenderás que la molinería de arroz no es una industria por sí sola, sino que es parte de una industria más grande.

6. No deberás colocar las ganancias a corto plazo primero que los beneficios a largo plazo.

7. No deberás sobrevaluar la tecnología.

8. No deberás subestimar la tecnología.

9. Deberás entender con claridad la jerarquía de tus metas de desempeño en tu proceso.

10. Deberás atender los problemas en tu proceso donde primero ocurran.



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William Norris Bond les dijo a los industriales que la molinería no se trata sólo de arroz sino también de dinero.




Ricardo Ghisays explicó las ventajas de producir energía sobre la base de cascarilla de arroz.










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