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Finanzas

11.05.2017 09:00  » 

La necesaria diversificación de la economía en América Latina

“Las multinacionales han hecho más por la integración de la economía latinoamericana que todos los acuerdos comerciales que han firmado los países". 

Fuente: bbva |

Ramón Casilda Béjar, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) y profesor del Instituto de Investigación en Estudios Latinoamericanos (Universidad de Alcalá).

La exportación de materias primas se ha configurado a lo largo del tiempo como el motor de inversión y de crecimiento de la economía latinoamericana. Sin embargo, la variación en los precios de las ‘commodities’ y su excesiva dependencia en estos, convierten a América Latina en una región vulnerable a los cambios.

Ramón Casilda Béjar, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) y profesor del Instituto de Investigación en Estudios Latinoamericanos (Universidad de Alcalá), comenta en una entrevista concedida a BBVA la necesidad de que América Latina diversifique su economía para una mayor estabilidad a largo plazo.

“América Latina está esperando a que repunten de nuevo las ‘commodities’ para poder crecer, no está esperando a que repunten para profundizar en su diversificación y modernización de su sistema productivo”, añade el profesor.

Sin embargo, no solo consiste en no apostar en una única canasta, como menciona en su artículo para el Foro Económico Mundial, sino también en diversificar los países exportadores. “El único país que no depende del ciclo de las ‘commodities’ es México, que básicamente es exportador de manufacturas. Hacia esto tiene que tender América Latina. El problema es que México tiene un anclaje, que es Estados Unidos, por eso tiene que diversificar y apostar por otros mercados”, aclara durante la entrevista.

Esta necesidad se ha intensificado tras el superciclo que tuvieron las ‘commodities’ y que proporcionó un gran crecimiento a la región. No obstante, este crecimiento no se produjo por una mejora en la inversión o por una aportación de valor en estas, sino por el aumento de la demanda y del precio de las materias primas, destacando el papel de China como importador.

De hecho, no es una situación que mejore, sino que se ha intensificado en los últimos años. Hace dos años, la Cepal elaboró un estudio titulado ‘América Latina y el Caribe y China. Hacia una nueva era de cooperación económica’, en el que mencionaba que solamente cinco productos (poroto de soja, minerales de cobre y sus concentrados, cobre refinado, minerales de hierro y sus concentrados, y petróleo) representaban el 75% del valor de los envíos realizados a China en 2013. Estos mismos productos representaban un 47% en el 2000.

En palabras de Ramón Casilda, autor también del libro ‘América Latina emergente’, “a finales del siglo XIX y principios del siglo XX se produjo un crecimiento muy importante en las economías latinoamericanas como consecuencia de la exportación de materias primas”.

“La situación actual recuerda ese ciclo y por eso se corre el riesgo de volver a la llamada la reprimarización de la economía latinoamericana. Cierto, la economía no se está industrializando, sino que se está concentrando cada vez más en la canasta clásica exportadora de productos primarios”, añade durante la entrevista.

Además, acorde con las previsiones realizadas por BBVA Research en su informe ‘Situación América Latina Segundo Trimestre 2017‘, el fin de la desaceleración de la economía latinoamericana se debe en parte por el aumento del precio de las materias primas y la revisión al alza del crecimiento de China. “Es cierto que sigue existiendo un desaceleramiento de la economía china, aunque hemos revisado al alza su crecimiento debido a los impulsos realizados por el gobierno y las autoridades del país”, añadió Juan Ruiz, economista jefe de BBVA Research para América del Sur, durante la presentación del informe a mediados de abril del 2017.

La alternativa planteada por el profesor es el establecimiento de un gran pacto para profundizar en una mayor diversificación de las economías y no basarla exclusivamente en las materias primas.

En absoluto hay que prescindir de ellas ya que son la fuente de riqueza, pero tienen que poder aprovechar esa dinámica para modernizar el sistema productivo, que además de obtener una mayor productividad, aportaría un mayor valor a las exportaciones. “El mensaje que tienen que tener claro es que no pueden crecer y desarrollarse únicamente por los ciclos de las materias primas”, añade.

Si se produjera una integración absoluta de la región, tal y como plantea el Banco Mundial, los mayores beneficios serían para los consumidores ya que tendrían acceso a mejores productos y mejores precios. “Las empresas multinacionales y las multilatinas han hecho más por la integración de la economía latinoamericana a través de los proyectos de inversión que todos los acuerdos comerciales que han firmado los países”, menciona el profesor.

La educación es una inversión segura

Para poder comenzar con el proceso de industrialización real es necesario poder mejorar el sistema educativo de la población latinoamericana. De esta manera, se intensifica el conocimiento y se puede acceder mejor a la economía digital, a la vez que se acorta la brecha de la digitalización.

“El conocimiento incorpora mucho valor y en especial en áreas claves.
Un ejemplo es BBVA y su apuesta decidida por el conocimiento y la digitalización. Los países lo deben hacer y redoblar esfuerzos en la educación, de manera especial en la enseñanza primaria y secundaria, y potenciar la formación profesional, donde la región tiene un serio déficit”, comenta el profesor Casilda.