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Editorial

09.11.2017 00:00  » 

La OMC a paso lento

Las delegaciones en Ginebra recién están considerando textos preliminares sobre agricultura, incluyendo algodón, y pesca, sin poder superar las divergencias sobre los alcances de los compromisos. 

Fuente: Infobae / Por: Felipe Frydman |

 La próxima conferencia ministerial de la OMC enfrenta una coyuntura difícil. Las delegaciones en Ginebra recién están considerando textos preliminares sobre agricultura, incluyendo algodón, y pesca, sin poder superar las divergencias sobre los alcances de los compromisos. Tampoco existen coincidencias sobre las agendas futuras de trabajo, a pesar de arrastrarse compromisos de las anteriores conferencias ministeriales. El director general del organismo, Roberto Azevedo, ha tratado de transmitir optimismo al señalar que, contrario a todas las expectativas en las reuniones de Bali (2013) y Nairobi (2015), se aprobaron el Acuerdo de Facilitación de Comercio y la decisión ministerial para la eliminación de los subsidios a las exportaciones agrícolas, lo que muestra la voluntad de los miembros de preservar el multilateralismo y, con ello, la existencia de la OMC.

En la reunión de 40 miembros celebrada en Marrakech, la presidente de la conferencia, Susana Malcorra, señaló que una combinación de resultados y una agenda sobre los temas sin acordar sería casi todo lo que los ministros podrían encarar en los tres días de reuniones. En un artículo periodístico nacional realizó una defensa de la OMC y en especial del sistema de resolución de controversias, sin enumerar cuáles serían sus expectativas concretas.

La Argentina siempre enfatizó, por su estructura exportadora, en la necesidad de eliminar los subsidios internos y a las exportaciones, y mejorar el acceso de mercado para los productos agrícolas, materias pendientes de la Ronda Uruguay. La Unión Europea y el Grupo Cairns han manifestado su apoyo en nuevas disciplinas para la ayuda interna distorsiva del comercio (OTDS), mientras que Grupo ACP, integrado por países de menor desarrollo, propone la eliminación total de las medidas globales de ayuda (MGA). India y el G33 insisten en cumplir con las decisiones de Bali y Nigeria sobre los stocks de reserva con la excusa de la seguridad alimentaria, que representa una forma de sostén a la producción, cuando no se fijan las reglas y no se transparenta su aplicación. Los promotores de una posición de máxima parecieran no preocuparse por alcanzar algún acuerdo al brindar excusas a la Unión Europea y los Estados Unidos para rechazar las propuestas, porque difícilmente renuncien a los 72 mil y 19 mil millones que dedican al sostén de sus sectores agrícolas.

Las expectativas de lograr un acuerdo en pesca sobre los subsidios que favorecen la pesca indiscriminada y provocan la disminución de los stocks están naufragando por el escaso tiempo para tomar decisiones que son importantes para países con una actividad significativa. También se encuentra a consideración una declaración sobre prohibiciones y restricciones a las exportaciones.

La cercanía de la conferencia está apresurando los trabajos sectoriales en Ginebra como viene sucediendo desde que la agenda de la Ronda de Doha del 2001 pasara a formar parte de la historia. El mecanismo de encarar temas individuales que luego de un muy largo período de maduración se plasman en decisiones ministeriales sin compromisos ciertos para la implementación, como ha sucedido con la decisión sobre los subsidios a las exportaciones, ha favorecido los acuerdos regionales y plurilaterales, en detrimento del comercio multilateral.


La posición de los Estados Unidos de mantenerse al margen y no colaborar en encontrar soluciones representa un cambio respecto a las conferencias ministeriales anteriores. El Gobierno de los Estados Unidos, embarcado en múltiples negociaciones bilaterales, sólo ha mandado señales negativas; su propuesta sobre notificaciones reproduce el lenguaje cerril ya habitual de la Casa Blanca para dirigirse a sus pares. China, para muchos el líder de la globalización, está cómoda como espectadora, porque también prefiere el bilateralismo, donde puede hacer valer su billetera y reiterar las promesas de un mercado inmenso controlado en los grandes rubros por sus empresas públicas.

Las negociaciones comerciales han requerido siempre el conocimiento de la letra chica para encontrar consensos en temas conflictivos que tienen un impacto directo en el comercio exterior. Como lo manifestara la presidente Susana Malcorra, la defensa del multilateralismo es esencial pero en esta etapa no es suficiente, cuando ya falta poco tiempo para la conferencia ministerial. Sería importante también escuchar sus propuestas para involucrar a todos los miembros.